En el post de esta semana veremos si es el «tiempo fuera» una buena técnica.

Ahora en verano, los más peques de la casa tienen mucho tiempo libre, menos rutinas y pocas responsabilidades, por norma general esto hace que tengan más rabietas y comportamientos inadecuados. Por ello, es necesario que contemos con estrategias que nos ayuden a ponerle freno a esta situación.

Una de estas estrategias, bastante conocida y difundida, es el llamado «tiempo fuera».

El «tiempo fuera» es una técnica de modificación de conducta utilizada para reducir y eliminar aquellos comportamientos que resultan indeseables.

El «tiempo fuera» o “time out” consiste en retirar al niño del contexto en el que se encuentra y que le esta administrando reforzadores, de manera que el menor deja de realizar la conducta o el comportamiento con el propósito de no volver a ser retirado. Pongamos un ejemplo. En un cumpleaños infantil, donde hay muchos niños, nuestro hijo/a comienza a pegarle a otro niño, inmediatamente lo apartamos y lo dejamos solo sin ningún tipo de distracción ni diversión durante un tiempo breve (dependerá de la edad del niño). Antes de haber llevado a cabo esto, le hemos explicado que si su comportamiento no era el correcto tendría que permanecer durante un ratito en la “zona de pensar”, la zona de pensar también ha quedado establecida y acordada previamente.

Pero, ¿es el «tiempo fuera» una buena técnica? Al igual que el resto de las técnicas de modificación de conducta, el «tiempo fuera» es beneficioso cuando se aplica de la manera correcta. Si esto no ocurre, podemos empeorar el comportamiento de nuestro hijo.

¿Cómo debemos aplicarlo para que no perjudique a nuestro hijo?
  • El lugar elegido debe ser un sitio aburrido, sin distracciones ni juguetes aunque no debe causarle miedo ni ser oscuro.
  • Debemos explicarle la técnica previamente al niño, de manera clara y sencilla. Además, tenemos que indicarle que en cuanto comience la conducta inadecuada, le haremos una señal y si no para, se le pondrá en situación de “tiempo fuera”. Tanto la duración como el lugar también quedarán establecidos con anterioridad.
  • No debemos llevar al niño mediante la fuerza física, ni utilizando gritos ni amenazas. Además, no debemos discutir ni intentar razonar con él, únicamente debemos indicarle cuál ha sido el comportamiento que ha provocado la puesta en marcha de la técnica. Finalmente, no debemos dejarnos seducir por sus promesas de cambiar el comportamiento.
  • La duración del «tiempo fuera» debe ser la correcta. Según algunos autores, debe ser un minuto por edad, de esta manera un niño que tiene cuatro años permanecerá cuatro minutos en «tiempo fuera».
  • Si el menor sale de la zona de «tiempo fuera» sin permiso o antes de acabar el tiempo, se le debe llevar de nuevo al lugar y avisarle de las consecuencia que tendrá si vuelve a repetirlo.

¡Y recuerda…!

En Isep Clinic Jerez ofrecemos un servicio especializado en la detección, diagnóstico, tratamiento y atención de todos aquellos problemas psicológicos, conductuales y/o educativos que pueden presentar niños y niñas en cualquier etapa del desarrollo.

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