Vivimos en una sociedad competitiva. Los jóvenes están altamente presionados cuando se incorporan al mercado laboral. Tienen que lidiar con sueldos bajos y con exigencias, tales como: conocimientos amplios en distintos ámbitos del puesto al que aspiran y unas habilidades blandas bien desarrolladas.

Pese a ello, según varios informes de la OCDE, aproximadamente entre el 20% y el 30% de los jóvenes no concluye sus estudios básicos y no están bien formados.

El fracaso escolar

El fracaso escolar preocupa, y más si tenemos en cuenta que sus causas son múltiples y que, entre otras, las soluciones requieren cambios estructurales en el sistema educativo. Una de las causas importantes es el alto índice de absentismo y la escasa implicación de la familia en el seguimiento del proceso educativo, aspectos que aparecen con más frecuencia en grupos con un bajo nivel socioeconómico.

Una mayor participación y actitud positiva del entorno familiar es imprescindible para evitar el fracaso escolar.

La importancia de un sistema educativo adaptado

Es contraproducente educar de la misma forma a todos los estudiantes, muchos de ellos pueden presentar necesidades educativas diferentes. Habrá alumnos desmotivados, con hábitos de estudio mal instaurados, con falta de aptitudes personales (bajo nivel intelectual, déficit de atención, problemas de memoria, lenguaje poco desarrollado…), con un desequilibrio personal (conflicto con el profesor o con sus familiares, ansiedad, inestabilidad emocional…)…

Generalmente, si ahondamos en la situación personal de estos jóvenes encontramos una imagen negativa de sí mismos como estudiantes.

Caminando hacia una solución efectiva

Las soluciones han de ir dirigidas a la creación de programas globales, que conjuguen los esfuerzos de las instancias educativas, las familias y el profesorado. Es imprescindible una atención más personalizada, de manera que todos, incluidos los educadores sociales, si el caso lo requiere, se adapten a las necesidades del niño. En este sentido, los departamentos de orientación psicopedagógica son muy útiles.

Por su parte, el profesorado debe hacer más atractivo el estudio y transmitir entusiasmo por el aprendizaje. Los jóvenes se mostrarán seguramente más motivados si los contenidos curriculares son más cercanos a su realidad cotidiana.

Pero, ya el curso está avanzado… ¿Cuándo comenzar?

Un momento clave es el inicio del curso escolar. Hay estudios que confirman hay que realizar trabajos escolares durante el verano para luego tener menos dificultades al volver a clase y adquirir el ritmo normal de forma más sencilla. Si durante las vacaciones abandonan totalmente las actividades de estudio tardan entre 2 y 3 meses en volver a situarse en el nivel que tenían en el momento de finalizar el curso anterior.

Esta tendencia se acentúa en edades más tempranas: los más pequeños son los que más tardan en alcanzar el nivel de antes de las vacaciones. Otro colectivo muy vulnerable es el de los niños que manifiestan dificultades de aprendizaje. En estos casos, la pérdida de conocimientos puede llegar hasta el 40%.

Por ello, los profesionales aconsejan realizar un mínimo de una hora diaria de repaso, fundamentalmente dentro del ámbito de la lectura y la escritura, con el objetivo de que el niño consolide todo lo aprendido durante el curso y no aterrice en septiembre totalmente desvinculados de la rutina escolar.

¿Cómo podemos ayudar?

Desde Isep Clinic Jerez abordamos de forma integral estas dificultades. Nuestro equipo de psicólogos y neuropsicólogos proporcionarán la ayuda, que tu hijo o hija necesite, para encontrar una solución eficaz.

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