¿Tu hijo o hija se porta mal?

“Mi hija se porta mal…”, “Mi hijo es muy desorganizado, ¡un desastre!…”, “Parece que actúa sin pensar…”, “No anticipa las consecuencias de lo que hace…”, “No es capaz de realizar nada por él solo…”, “No hace caso a lo que le digo…”, “Se enfada sobremanera cuando no consigue lo que quiere…”

  

Estas son frases que escuchamos de manera habitual en nuestro centro, pero, ¿estamos realmente ante una mala conducta o un déficit en el Funcionamiento Ejecutivo?

Podríamos definir el Funcionamiento Ejecutivo como el componente organizador y coordinador subyacente al resto de funciones cognitivas, el maestro de orquesta.

Habilidades propias del Funcionamiento Ejecutivo son poder controlar los impulsos, ser flexibles a la hora de dar respuestas y no ser rígidos o cabezotas, ser capaz de organizar y planificar, generar estrategias de acción, regular las emociones… Estas capacidades son primordiales para el adecuado aprendizaje desde la infancia temprana.

Dentro del desarrollo de estas funciones se pueden establecer periodos diferenciados y secuenciados teniendo en cuenta la edad. Es importante saber que el desarrollo del funcionamiento ejecutivo de nuestro hijo/hija comienza durante el primer año de vida y se prolonga hasta la entrada de la edad adulta, produciéndose un intenso pico de progreso entre los 6 y 8 años. Este desarrollo está ligado a la maduración de las zonas frontales cerebrales y a las conexiones que esta establece con otras áreas corticales y subcorticales.

Cuando el desarrollo del Funcionamiento Ejecutivo sufre algún tipo de alteración pueden aparecer en nuestros hijos algunos de los siguientes síntomas:

  • Incapacidad para reconocer y regular manifestaciones emocionales.
  • Dificultad para medir o monitorear el propio rendimiento durante la realización de una tarea.
  • Dificultad para inhibir acciones o conductas espontáneas.
  • Falta de capacidad para manejar el tiempo.
  • Incapacidad para prestar atención a varios aspectos.
  • Poca resistencia a las distracciones.
  • Dificultad para la organización de información.
  • Incapacidad para generar estrategias que permitan la resolución de problemas.
  • Problemas para iniciar una tarea de forma autónoma e independiente.
  • Dificultad para manejar la conducta.

 

El programa de intervención de Isep Clinic Jerez, enfocado en el entrenamiento de estas, y otras funciones, se muestra eficiente para mejorar el comportamiento, y optimizar el éxito escolar y las destrezas socio-emocionales. Por ello, no lo dudes:

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